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Este auge de las oposiciones en tiempos de crisis va unido a una reducción de las plazas ofertadas Y es que, desde el inicio de la crisis económica, el fantasma del paro ha empujado a miles de españoles a retomar los hábitos de estudio. Buscan un contrato de trabajo estable, un horario regular y compatible con la vida familiar y un sueldo fijo y generalmente superior al ofrecido por el sector privado.
Las academias confirman la tendencia. "La cifra de alumnos ha aumentado un 20% en el último año", asegura Almudena San Román, del Centro de Estudios Adams, que precisa que una gran parte de ellos "están en paro o ven peligrar sus actuales puestos de trabajo".
Paradójicamente este creciente interés de los españoles por la función pública en los últimos tiempos ha ido acompañado por una disminución del número de plazas desde las distintas administraciones. Hasta en un 44,51% se redujeron el pasado año las plazas ofertadas por la Administración General del Estado, pasando de 35.895 en 2008 a 19.918 en 2009, según cifras aportadas por el Ministerio de la Presidencia. A la espera de la convocatoria de 2010, las previsiones apuntan a una nueva reducción de las plazas convocadas.
La cifra de opositores a Auxiliar de la Administración del Estado se ha incrementado un 28,35% Este descenso se explica en buena medida por el ‘plan de austeridad’ y la reducción de gasto público frente a la crisis, pero también por la "transferencia de dichas plazas a las corporaciones locales y autonómicas", según explica Manuel Fandos, del centro de formación Master-D.
Auxiliar administrativo encabeza la lista de oposiciones con mayor número de inscritos, ya que "la gente tiende a apostar por convocatorias que requieren una preparación más breve", según Almudena San Román. El interés es tal que la cifra de opositores a Auxiliar de la Administración del Estado se incrementó un 28,35% en el último año: 67.400 aspirantes en 2009 frente a los 48.300 registrados el año anterior. En cualquier caso, según señalan los responsables de las academias, el interés por una oposición u otra suele estar vinculado directamente al volumen de plazas ofertadas.
Pero las cifras no parecen asustar a quienes ya han tomado esta decisión para salir del paro. Según un informe de Adecco, un 40% de los desempleados están considerando seriamente preparar los exámenes para acceder a un empleo público y un 14% de ellos ya están estudiando.
Como mis oposiciones no se convocan todos los años me presento también a otras con temarios comunes Es el caso, por ejemplo, de Antonio Martínez, un cordobés de 30 años que, al igual que otras muchas personas en España, ha perdido su empleo como consecuencia de la crisis del sector inmobiliario. La empresa en la que trabajaba "tuvo que despedir a todos sus empleados" tras la fuerte caída de la venta de viviendas. Ante el negro panorama para encontrar un nuevo empleo y aconsejado por un amigo, Antonio se decantó por las oposiciones del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif).
Este diplomado en Empresariales lleva varios meses preparándose para el examen de taquillero de este organismo, unas pruebas previstas para finales de febrero a las que se presentarán 6.500 personas para un total de 38 plazas. "El temario no es muy complejo y el sueldo está bastante bien", asegura Antonio, que reconoce que nunca antes se había planteado estudiar unas oposiciones.
Caso distinto es el de Sofía Sanmartín, una madrileña de 41 años que ya antes de encontrarse en el paro llevaba un tiempo barajando la idea de optar a una plaza de empleo público. Y ha decidido aprovechar el tiempo: "Como las oposiciones de Justicia no se convocan todos los años me presento también a otras con temarios comunes", asegura. Sofía lleva cerca de un año estudiando y afirma que le gustaría "compatibilizar esta actividad con un trabajo de media jornada", aunque afirma que "es complicado".
Desde Ofertaformativa.com os queremos recordar que Las oposiciones son pruebas convocadas generalmente por los Organismos Públicos de la Administración central, autonómica y local.
El temario se suele dividir en dos partes: una general, que abarca temas de la Constitución, Unión Europea y Administración Pública; y otra parte específica, donde se desarrollan los temas relacionados con el puesto de trabajo que se va a realizar.
La razón principal para opositar es la consecución de un empleo estable, con la posibilidad de mejorar la situación laboral o de hacer carrera, accediendo a cuerpos y grados superiores. Además, el empleado público, tiene un buen horario de trabajo y sabe que su destino geográfico será cerca de su domicilio (en caso de que lo elija).
Una persona que está decidida y convencida de preparar una oposición es raro que abandone, por lo que la carencia de estas dos características (decisión y convencimiento) pueden hacerla desistir. Existen otros motivos de abandono, como son: la falta de disciplina, un temario excesivamente denso y amplio y la dedicación insuficiente de tiempo para prepararse.
La persona que va a opositar debe de tener disciplina, tesón y organización, cualidades unidas a una capacidad de trabajo y esfuerzo, que tiene un claro objetivo a medio y/o largo plazo:
Aprobar unas oposiciones es una carrera de fondo.
Hay varias formas para prepararse una oposición:
· Por libre: se trata de conseguir el temario buscando la información por tu cuenta en bibliotecas, boletines oficiales, etc y ponerte a “hincar codos”... Éste puede ser un método es arriesgado, y poco exitoso, debido a la dificultad que entraña estructurar un temario a partir de un índice de temas. Otro problema añadido es tener que mirar de manera asidua los Boletines Oficiales que nos interesen para informarnos del proceso, es decir para mantenernos al corriente de la fecha de la convocatoria, las listas provisionales, las listas definitivas,...
· Inscripción en una academia: Aquí se prepara el temario, facilitan las actualizaciones y se mantiene al alumno puntualmente informado. Estos centros dan la opción de acudir a clase o bien hacerlo a distancia.
· Inscripción en una academia especializada en una Administración concreta: es similar a la anterior, pero con la particularidad de que te preparan para un puesto concreto.
Ventajas e inconvenientes:
Para esta modalidad de acceso al trabajo (el opositar), la actitud personal y la presencia física no son tan importantes como en otros trabajos. Otra de las ventajas es la seguridad laboral que ofrecen los puestos ofertados.
Por otro lado, la dureza de las pruebas que hay que pasar para acceder a un puesto de carácter público supone una gran dificultad, así como el número de personas que compiten. Es fundamental conocer el número de plazas reservadas para los funcionarios interinos y la valoración de la actividad laboral previa en organismos similares de la Administración, cursos realizados, etc. Todas estas circunstancias sirven para conceder puntos al opositor, con lo que aumentan sus posibilidades de acceder a la plaza ofertada.
Otro de los inconvenientes es que el volumen de los temas hacen difícil que se puedan estudiar en un sólo año.
Hay que considerar que, según las estimaciones realizadas, al menos una tercera parte de los opositores no se presentan finalmente al examen, y muchos de los que lo hacen suelen presentarse para “probar suerte“ o a “ver cómo son“ las pruebas de las oposiciones.
Si después de haber analizado los pros y contras de esta modalidad, decides presentarte, hazlo con decisión. ¡Ánimo! Ya verás como estudiando bien los temas conseguirás unos buenos resultados.
Fuente: Periódico 20 Minutos
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