INTRODUCCIÓN
Preparar unas oposiciones es un trabajo arduo que requiere mucho esfuerzo y dedicación, además de constancia y una buena agenda de estudio. Los que se van a presentar a estas pruebas saben que el número de plazas es limitado por lo que, en la lucha para conseguir un puesto, la competitividad está servida. Sólo los mejor preparados van poder optar al puesto deseado en un organismo público.
Las oposiciones son pruebas convocadas generalmente por los Organismos Públicos de la Administración central, autonómica y local.
El temario se suele dividir en dos partes: una general, que abarca temas de la Constitución, Unión Europea y Administración Pública; y otra parte específica, donde se desarrollan los temas relacionados con el puesto de trabajo que se va a realizar.
La razón principal para opositar es la consecución de un empleo estable, con la posibilidad de mejorar la situación laboral o de hacer carrera, accediendo a cuerpos y grados superiores. Además, el empleado público, tiene un buen horario de trabajo y sabe que su destino geográfico será cerca de su domicilio (en caso de que lo elija).
Una persona que está decidida y convencida de preparar una oposición es raro que abandone, por lo que la carencia de estas dos características (decisión y convencimiento) pueden hacerla desistir. Existen otros motivos de abandono, como son: la falta de disciplina, un temario excesivamente denso y amplio y la dedicación insuficiente de tiempo para prepararse.
La persona que va a opositar debe de tener disciplina, tesón y organización, cualidades unidas a una capacidad de trabajo y esfuerzo, que tiene un claro objetivo a medio y/o largo plazo:
Aprobar unas oposiciones es una carrera de fondo. |