Estudiar en el extranjero es una decisión que se debe tomar con antelación porque requiere realizar una serie de gestiones burocráticas, como la solicitud de plaza, visados, etc., que requieren tiempo de tramitación. Si optamos por esta decisión, el primer factor que debemos tener en cuenta es nuestro conocimiento del idioma del país al que nos trasladamos. Tendremos que tener un conocimiento previo del mismo, en un grado que será diferente dependiendo del tipo de estudios que vayamos a realizar.
Por otro lado, hay que considerar que, a pesar de ser una experiencia enriquecedora, vamos a necesitar un periodo de adaptación a las costumbres del país. Pasaremos por un proceso en el cual en un principio seremos meros espectadores del entorno para después integrarnos plenamente en la sociedad si todo transcurre por los cauces normales. Habrá periodos en los que añoraremos nuestra casa, se nos hará difícil asumir ciertas costumbres, pero por regla general todo eso quedará atrás y viviremos una experiencia increíble.
En muchos casos, supone el primer periodo de independencia del seno familiar, lo que te permite aprender a desenvolverte en ambientes nuevos y desconocidos, mejorando la confianza en ti mismo. Se tiene la oportunidad de conocer métodos de trabajo diferentes, consiguiendo una mayor adaptabilidad de cara al futuro. De lo que no cabe duda es que el estudiante que toma esta decisión debe tener un afán aventurero y una mente abierta que le permita absorber toda la experiencia que va a vivir. El hecho de vivir en otra comunidad nos proporcionará una nueva visión del mundo y de la mayor interdependencia que existe entre los países producto de la globalización.
Dependiendo del periodo de tu formación universitaria en el que te encuentres, podrás disfrutar de diferentes ventajas e inconvenientes. Si decides estudiar algún curso de secundaria, puedes tener problemas de dependencia familiar, ya que estás en un periodo crítico de tu vida. Por otro lado cuanto más joven seas, mayor facilidad tendrás para aprender un idioma y asimilar otra forma de vida.
Si la opción es estudiar una carrera, encontrarás que el abanico de posibilidades para orientar tu futuro profesional es más amplio que en tu país. Optar por los estudios de postgrado te permitirá una plena especialización.
En España la competencia para el reconocimiento de títulos universitarios extranjeros a efectos oficiales corresponde a la Subdirección General de Cooperación Internacional del Ministerio de Educación y Ciencia, que estudia las solicitudes sobre los méritos de cada caso. No obstante, muchas empresas aceptan la validez de los títulos sin exigir homologación alguna.
Existen numerosas universidades de prestigio por lo que inicialmente la libertad de elección del alumno es superior a otros países. En Europa destaca, además de su buena oferta universitaria, su variedad cultural. En este plano el estudiante puede elegir el país y la universidad que mejor se adapten a su ritmo de vida y expectativas académicas, siempre con el inconveniente de la diversidad de idiomas. Una vez seleccionado el país, se nos presenta el problema de elegir el tipo de centro donde estudiaremos.
Después de tener claros los aspectos académicos, debemos considerar nuestras posibilidades económicas. Hay que tener en cuenta que cada país tiene diferente nivel de vida y grado de subvención en el ámbito educativo, lo que provoca diferencias apreciables en el coste de la educación para el alumno.
El reconocimiento académico es a veces difícil de conseguir debido a la diversidad de los planes de estudios y titulaciones. No obstante, es un factor de movilidad fundamental. Muchas universidades utilizan un sistema europeo de atribución y transferencia de créditos académicos ("ECTS") que tiene por objeto facilitar el proceso de reconocimiento académico entre los centros asociados gracias a la transparencia de los programas de estudios y a la utilización de expedientes académicos. Para obtener más información sobre este tema, puedes dirigirte a los Centros Nacionales de Información sobre la Revalidación de Títulos Académicos (NARIC), que existen en todos los Estados miembros y forman una red que se propone intensificar la colaboración y fomentar el intercambio de información en beneficio de los estudiantes "móviles". El cometido de estos centros es informar y asesorar sobre las cuestiones relacionadas con el reconocimiento de títulos académicos y de períodos de estudios realizados en otros países.
Existe otra figura legal, el reconocimiento profesional, que consiste en reconocer un título expedido en un Estado miembro de la Unión, facultando así a su titular para ejercer su profesión en otro estado miembro en el que tal profesión esté regulada. La Comunidad Europea ha adoptado una serie de medidas que hacen posible desde ahora que los ciudadanos europeos soliciten que se tenga en cuenta su titulación a efectos profesionales en todos los estados miembros de la Unión. Se ha elaborado un sistema general de reconocimiento de las cualificaciones correspondientes a la mayoría de las profesiones reguladas. Se aplica por ejemplo a profesores, abogados, ingenieros, psicólogos, etc. El reconocimiento de la titulación responde a un principio básico: si un ciudadano está cualificado para ejercer una profesión en su país de origen, lo está también para hacerlo en el de acogida.
La realización de estudios en el extranjero es un factor valorado positivamente por las empresas. Por regla general, consideran que el perfil del candidato manifiesta un grado de adaptabilidad adecuado, ha tenido la experiencia de afrontar situaciones nuevas en un ambiente inicialmente desconocido por él. El dominio del idioma adquirido durante el periodo de estudios es significativo. Si se han realizado estudios universitarios, el candidato habrá adquirido conocimiento del vocabulario técnico de su profesión, aspecto muy importante en algunas ocasiones.
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